miércoles, 12 de mayo de 2010

Escrito el 12 de Mayo de 2010

  Al día siguiente, día laborable, fui, como cada día laborable, a comer a casa de mis padres.  Jaime no:  Lógicamente fue a comer con su mujer.  Así que ese día no nos vimos.  Me fui a casa y, por el camino, pensé en llamar a mi cuñada para ver como seguía, pero decidí dejarlo para la noche, cuando estuviera con Almudena.  Llegó sobre las ocho de la tarde y luego, no sé si serían las nueve, sonó el teléfono.  Era Jaime.  La conversación transcurrió normalmente: "Te iba a llamara ahora"; "¿Cómo está Nuri?"; "Parece que le duele un poquillo, pero mejor",...  Sin embargo, de repente, la conversación cambié en un instante.  Jaime me preguntó si estaba Almudena conmigo.  Respondí afirmativamente y me dijo que pusiera el altavoz del móvil.  Así lo hice, pensando que Nuri quería decir algo a los dos a la vez (caracol viudo, caracol viudo).  Entonces Jaime lo dijo.  Dijo:  "ESTAMOS EMBARAZADOS"...
  Silencio.  De sorpresa.  De incredulidad.  De alegría.  Silencio.  Como en un capítulo de los Simpsons.  Silencio.  Sólo faltaba el canto de un grillo.  O quizás una fanfarria como aquellas que sonaban en "Cristal".  Silencio...  "¡Eooo!  ¡Decid algo!"  Dijo Jaime.  Yo, de milagro, conseguí contestar "Enhorabuena, supongo ¿no?"  Más silencio.  Oíamos como Jaime le decía a Nuri, entre risas nerviosas "S'han "quedao callaos".  No dicen "ná"".  De repente se rompe el silencio y Almu y yo comenzamos a hablar atropellada y emocionadamente.  Aún no habíamos colgado con Jaime, con una sonrisa exagerada en nuestras caras, cuando Almudena llamó a mis padres.  Se puso Balbino, mi padre.  Ella iba hablando con él, riendo y sonriendo y yo, al fin, colgué la llamada con Jaime.  Y Almudena, de golpe, se quedó sin palabras y se puso a llorar, emocionada, de la alegría.  Me pasó el teléfono y a poco empiezo yo a llorar también.  Conseguí aguantarme y, tras terminar la charla, las lágrimas de alegría consiguieron mi permiso para asomarse a mis ojos.
  Según parece, los hechos sucedieron así:  Jaime y Nuri hicieron el teste del predictor.  Estaban los dos juntos.  Jaime cogió el test y, pese a que ponía que había que esperar cinco minutos, el resultado era tan claro instantáneamente que, pese a tranquilizar a Nuri hablando precisamente de ese tiempo de espera, él salío al comedor diciendo "¡Lo que hemos hecho!¡Madre mía!"  Pasado el tiempo fueron a mirar de nuevo.  No había duda.  Resultado positivo.  Afirmativo-correcto-si.  Así estaban cuando llamaron a la puerta Balbino e Isabel.  Sin saber ni qué hacer, decidieron no decir nada.  No lo habían digerido aún.  La visita era por el tobillo de Nuria y así se quedó, charlando del tobillo y de miles de cosas pero nada de bebés.  Los padres se fueron a casa.  Y ellos se quedaron, nerviosos, solos en casa.  Estuvieron pensando qué hacer y decidieron llamar a la familia.  Al llamar a mis padres ellos pensaron "¡Vaya hombre!¡Podían habérnoslo dicho antes, en su casa!"  Luego, cuando nos llamaron a nosotros...  Bueno, eso ya está explicado.

Escrito el 7 de Mayo de 2010

Hace dos días, el 5 de Mayo concretamente, Almudena tuvo una idea:  Escribir una especie de diario en el cual ir explicando lo que sentimos desde que recibimos la noticia, la maravillosa noticia del embarazo de Nuria (y Jaime que también está embarazado de retruque).  Es más fácil decirlo que hacerlo y no sé hasta dónde llegará.  Ni tan siquiera sé muy bien qué hacer con ello, si imprimirlo al final, si daros un archivo, si daros un "link"...  Vamos, ni idea.  Pero vamos a intentarlo.  Veamos un pequeño resumen:  "EN CAPÍTULOS ANTERIORES..."
  Era Domingo.  Nos levantamos con el ruido del mercado de los Pajaritos.  El 11 de Abril era un día normalito, al menos en su inicio.  Empezó normal y parecía un Sábado porque Almu se iba a hacer prácticas de coche para ir cogiendo ritmo de forma que, cuando le entregasen el VW, se atreviera a cogerlo.  Cuando terminó subimos a casa de mis padres a comer, como tantos Domingos.  Era uno de esos Domingos en los que estamos todos:  padres, hermanos y cuñadas.  Un Domingo normal, vamos.  Comimos con las consabidas "discusiones" con mi madre por aquell de "échate un poco más que no comes nada".  Al terminar, y tras la sobremesa, alguien decidió ir a tomar algo a la Rambla de la Merced.  Nos pusimos las chaquetas y comenzamos a bajar la escalera.  Primero yo, luego Almudena, detrás Jaime y por último Nuri.  Antes de llegar al entresuelo Jaime recordó que se había dejado algo en casa, así que volvió a subir.  Almu y Nuri iban hablando y yo estaba casi abajo cuando se oyó un golpe.  Almudena se giró, pensando que el golpe no había sido nada y vio a Nuria en el suelo, doliéndose del pie.  Jaime también la vio y también pensó que había sido leve.  Sin embargo Nuri se quejaba amargamente y la reacción del resto fue movilizarnos.  Yo bajé a pillar un taxi.  Almu primero le miró el pie y Jaime le ayudó a bajar hasta la calle.  Cuando por fin conseguí un taxi fuimos hasta la clínica y allí los dejé mientras cogía el Tram para ir a buscar el coche.  Cuando estaba en camino me llamaron por teléfono para decirme que Nuria ya había salido, sin radiografías y sólo con una venda.  Me enfadé con todas las mútuas y seguí a por el coche.
  Entretanto, en la clínica, Almu y Jaime mientras esperaban a que Nuria saliera, charlaban para templar los nervios.  Almu comentó aquello típìco de "ahora le harán una radiografía y eso", a lo cual Jaime, lacónicamente, respondió "pues no sé yo".  Según parece Nuri no podía recibir radiación "por si acaso".  Almu, sorprendida, le preguntó a mi hermano:  "¿Me estás diciendo que Nuri podría estar embarazada?"  Y Jaime, sin saber qué decir, simplemente contestó, a lo Arguiñano en "Airbag":  "Sí,...  Bueno no.  Bueno, yo qué sé".  Salió Nuria y todo en orden.  Era un esguince.
  Llegué con el coche a buscarlos y se me quitó el enfado con la mútua al enterarme que había sido "por si acaso" sin olerme (inocente de mí) nada de nada.  Y es que, como es sabido por el planeta entero, tengo menos picardía que un caracol viudo.  El caso es que subimos con ellos a su casa y estuvimos un rato con ellos.  Así terminó el Domingo, como otro cualquiera, en casa haciéndome el bocata y preparando la mochila.  No había sido un Domingo normal pero tampoco tan raro.

INTRO

Bueno. Finalmente Almu me ha convencido. Aquí estoy haciendo un blog para ir explicando "vuestro" embarazo. Hay que joerse, deberíais hacerlo vosotros, pero Almu, como siempre, la más original. En fin, que ahí va.
Estaba pensando en qué escribir (lo que venga a partir de aquí estará perfectamente planteado, por supuesto, pero esto es improvisación pura), en cómo empezar esto. Como texto improvisado seguro que tendrá miles de errores, pero al menos el principio tendría que estar más o menos bien. Y pensando en ello, dándole vueltas al tema, se me ha ocurrido lo siguiente:
"Esto se veía venir desde hace tiempo. Este tipo de gente hace este tipo de cosas. En serio. Me acuerdo cuando iba a la gasolinera con el Kadett (para más datos y para que quede constancia B-8858-MY) y veía allí a aquella chica, tímida, calladita, con aquellos ojazos que apenas me mostraba. Supongo que me rehuía porque yo aún no sabía nada. Pero mi hermano andaba ya con ella cuando yo empecé a verla más a menudo en la gasolinera. Cuando me dijo que salían juntos, al día siguiente, me fui para allí a llenar el depósito aunque no me hacía falta, tan sólo para verla. Su timidez aún le hizo ruborizarse más de lo normal (señal que ella sabía que Jaime ya me lo había dicho). ¡Quién la ha visto y quién la ve! Un tiempo despues, así, "enderrepente", me llaman por teléfono y me dicen que se casan ¡Y yo en un avión para Sevilla! ¡Siempre haciendo cosas raras! ¡Si es que se veía venir! ¡Ahora van y se quedan embarazados! ¡Así, a la chita callando! No, si ya lo decía madre, las mosquitas muertas son las peores. Y no lo digo por ella, lo digo por los dos. ¡Qué "joíos"! ¡Así va España! ¡Esto con Franco... Perdón, que me lío"