Hace dos días, el 5 de Mayo concretamente, Almudena tuvo una idea: Escribir una especie de diario en el cual ir explicando lo que sentimos desde que recibimos la noticia, la maravillosa noticia del embarazo de Nuria (y Jaime que también está embarazado de retruque). Es más fácil decirlo que hacerlo y no sé hasta dónde llegará. Ni tan siquiera sé muy bien qué hacer con ello, si imprimirlo al final, si daros un archivo, si daros un "link"... Vamos, ni idea. Pero vamos a intentarlo. Veamos un pequeño resumen: "EN CAPÍTULOS ANTERIORES..."
Era Domingo. Nos levantamos con el ruido del mercado de los Pajaritos. El 11 de Abril era un día normalito, al menos en su inicio. Empezó normal y parecía un Sábado porque Almu se iba a hacer prácticas de coche para ir cogiendo ritmo de forma que, cuando le entregasen el VW, se atreviera a cogerlo. Cuando terminó subimos a casa de mis padres a comer, como tantos Domingos. Era uno de esos Domingos en los que estamos todos: padres, hermanos y cuñadas. Un Domingo normal, vamos. Comimos con las consabidas "discusiones" con mi madre por aquell de "échate un poco más que no comes nada". Al terminar, y tras la sobremesa, alguien decidió ir a tomar algo a la Rambla de la Merced. Nos pusimos las chaquetas y comenzamos a bajar la escalera. Primero yo, luego Almudena, detrás Jaime y por último Nuri. Antes de llegar al entresuelo Jaime recordó que se había dejado algo en casa, así que volvió a subir. Almu y Nuri iban hablando y yo estaba casi abajo cuando se oyó un golpe. Almudena se giró, pensando que el golpe no había sido nada y vio a Nuria en el suelo, doliéndose del pie. Jaime también la vio y también pensó que había sido leve. Sin embargo Nuri se quejaba amargamente y la reacción del resto fue movilizarnos. Yo bajé a pillar un taxi. Almu primero le miró el pie y Jaime le ayudó a bajar hasta la calle. Cuando por fin conseguí un taxi fuimos hasta la clínica y allí los dejé mientras cogía el Tram para ir a buscar el coche. Cuando estaba en camino me llamaron por teléfono para decirme que Nuria ya había salido, sin radiografías y sólo con una venda. Me enfadé con todas las mútuas y seguí a por el coche.
Entretanto, en la clínica, Almu y Jaime mientras esperaban a que Nuria saliera, charlaban para templar los nervios. Almu comentó aquello típìco de "ahora le harán una radiografía y eso", a lo cual Jaime, lacónicamente, respondió "pues no sé yo". Según parece Nuri no podía recibir radiación "por si acaso". Almu, sorprendida, le preguntó a mi hermano: "¿Me estás diciendo que Nuri podría estar embarazada?" Y Jaime, sin saber qué decir, simplemente contestó, a lo Arguiñano en "Airbag": "Sí,... Bueno no. Bueno, yo qué sé". Salió Nuria y todo en orden. Era un esguince.
Llegué con el coche a buscarlos y se me quitó el enfado con la mútua al enterarme que había sido "por si acaso" sin olerme (inocente de mí) nada de nada. Y es que, como es sabido por el planeta entero, tengo menos picardía que un caracol viudo. El caso es que subimos con ellos a su casa y estuvimos un rato con ellos. Así terminó el Domingo, como otro cualquiera, en casa haciéndome el bocata y preparando la mochila. No había sido un Domingo normal pero tampoco tan raro.