domingo, 6 de junio de 2010

Escrito también el 14 de Mayo de 2010

El día de Sant Jordi hacía sol.  Era un día perfecto con la salvedad de que era laboral.  Y para Nuri era un día especialmente bueno.  En su segunda visita al traumatólogo tenía la esperanza de que le quitaran el vendaje del tobillo.  Creo que nunca la he visto tan eufórica (feliz sí, contenta también, pero eufórica creo que no) como aquella tarde.  Y es que imagino que, entre la buena noticia de que el tobillo quedaba libre ("¡YA ME PUEDO DUCHAR SOLA!" decía) y el "desajuste" hormonal provocado por el "garbanzo", parecía que había ganado la Champions League.  Cojeaba, pero le daba igual.  Fuimos a la FNAC, compramos libros, DVD's, no recuerdo si CD's...  Y luego para casa.  Por desgracia Deni salió tarde y no pudo ver a Nuri, con las ganas que tenía.  Yo, mientras tanto, contagiado por la euforia de mi cuñada, sonreía sin parar.  Y es que, cada vez que la veo, no puedo dejar de pensar "¡VOY A SER TÍO!¡VOY A SER TÍO!"