viernes, 10 de diciembre de 2010

Escrito el 10 de Noviembre de 2010

Este fin de semana pasado era el cumple de la "abuela" Isabel (sigo entrecomillándolo porque hasta que Adriana no salga no será abuela del todo).  Cumplió 65 añazos y lo quiso celebrar con sus hijos, nueras y el relleno de ellas.  Y, aprovechando que Enci y Michael siguen por aquí, también los invitó y ellos acudieron.  Al final Almudena no pudo venir por algún problemilla que le obligó a viajar, pero el resto nos fuimos a comer al self-service "Gran Duque", frente a la Nestlé de Esplugues.  Los abuelos y Enci y Michael fueron andando pero, como Jaime trabajaba, yo cogí el coche, fui a buscar a Nuri (así le ahorraba caminar con esa "peaso" de tripa que "Adi" le está poniendo) y nos fuimos a esperar a que Jaime saliera.  De camino al restaurante paramos en casa de mis padres y allí dejamos los regalos de la "abuela".
Comimos lo que quisimos y cuanto quisimos.  Estaba todo bien (alguna cosilla un poco peor, pero bien en general) y no comimos más porque no nos dió la gana (algunos parecían buitres).  Luego volvimos a casa y seguimos la tertulia tras la apertura de los regalos de Isabel, una mesa y una silla de ordenador que no esperaba porque le habíamos dado antes unos pendientes en el restaurante para que se pensara que ya no había más.  El caso es que la charla  continuó hablando de barrigas, bebés, biberones, noches sin dormir, "consola-si-o-no-y-a-qué-edad", etc.  No fue monotemático pero casi.
Se marcharon y quedaron para ayer martes para comprarle los pendientes a Adriana y Sara.  Mi madre era la encargada de ello y se las llevó no sé a dónde.  Yo no fui, así que escribo sólo esto como un leve apunte para que Adi (y Sara también) sepan cuándo les compraron esos pendientes "xiquitillos-xiquitillos" que tienen.
Bueno, basta por hoy.  Volveré pronto a escribir porque ahora ya, a poco más de un mes, no puedo despistarme, que cualquier día aparece Adriana y me pilla en un "renuncio" con algo importante sin anotar.